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El Siglo XVIII, conocido como el Siglo de Oro de la cultura y el arte en España es también el siglo que da comienzo con el hundimiento definitivo de la armada naval española tras el Tratado de Utrech. Es por ello que el resurgir de esta fuerza da comienzo en 1714 con la creación de arsenales en Galicia y Murcia entre otros.
En 1755, tras el camino recorrido desde 1714, y en el que tuvo una gran importancia el Marqués de la Ensenada, España ya contaba con más de 65 buques entre navíos y fragatas. En 1790, la cifra superaba el centenar de buques. Antecedentes
España tras el tratado de Utrecht se encuentra con una armada prácticamente inexistente.
Para mantenerse en una posición competitiva con las demás naciones europeas se crea en 1714 la Real Armada. Con José Patiño empieza a formarse una sólida base para el resurgir de la marina. Se crean los arsenales de Ferrol, Cartagena y Puntales.
Pero es con el Marqués de Ensenada donde se puede decir que la marina española toma el definitivo impulso; desde el desarrollo del sistema de comunicaciones hasta el apogeo de la construcción naval en los nuevos arsenales, pasando por la formación científica.
En 1755, año en el cual Ensenada dejó el cargo, España tenía 42 navíos y 28 fragatas, en contra de los 18 navíos que había en 1714. La máxima potencialidad de la armada en número de buques, se alcanzó en 1790 con 117 entre navíos y fragatas.
Ese crecimiento, desgraciadamente para la flota hispana, no tuvo su reflejo en las batallas en las que participó a fines del Siglo XVIII y principios del XIX, en 1780, por ejemplo, la escuadra que se encontraba sitiando Gibraltar sufrió un incendio; en 1797 la flota española cae en el Cabo de San Vicente frente a la flota inglesa; en 1801 dos buques españoles se bombardean por error y en 1805 llega el punto de inflexión, la derrota española en el Cabo de Trafalgar.
Muchas son las palabras y las hojas que se han hablado y escrito en torno a Trafalgar, a esa derrota de la flota hispano-francesa frente a los británicos con Horatio Nelson al frente. En conclusión, se podría decir que la flota aliada estaba formada por marineros menos experimentados, aunque todo esto tiene un origen anterior. Fue en agosto de 1796 cuando se firmó el Tratado de San Ildefonso, por el cual españoles y franceses estaban condenados a entenderse, y pese a que en 1802 se firmó la paz de Amiens, por la cual los británicos devolvieron Menoría a España, lo peor estaba aún por llegar.
Los británicos, en 1804, haciendo honor a su historia como piratas abordaron cuatro buques españoles procedentes de Sudamérica con casi millones de pesos a bordo, por lo que España declaró la guerra a Gran Bretaña.
Prólogo Batalla de Trafalgar
Napoleón, aliado de España, piensa un ambicioso plan para invadir Inglaterra, consistente en jugar al despieste en las Indias con la flota inglesa, es por ello que el Almirante francés Villeneuve sale de Toulón (Francia) en marzo pese al bloqueo inglés, y se dirige a Cádiz con 12 navíos, llegando en abril a Cádiz, con casi 5.000 hombres, donde se unen a la flota española formada por media docena de naviíos y emprenden su camino hacia Martirica y San Rafael. A la vuelta, según reza en algunos escritos la incompetencia del Almirante francés Villeneuve propicia que los ingleses capturen dos navíos españoles frente a las costas gallegas, pese a esa falta de previsión, la flota llega a Vigo donde se repone,
El plan francés era reagruparse allí con varias embarcaciones españolas, y dirigirse al canal de la Mancha,, es en ese momento cuando Villeneuve da otro giro inesperado y en lugar de dirigirse al norte lo hace al sur, concretamente a Cádiz, donde llega el 20 de agosto de 1805. Este cambio de rumbo y de planes encoleriza a Napoleón, que ordena inmediatamente a Villeneuve salir de Cádiz y dirigirse a Cartagena para unirse a los refuerzos, mientras tanto la flota inglesa se prepara para bloquear Cádiz, algo que consiguen, y planean la estrategia de ataque a la flota aliada. Al mando de la flota inglesa, Horatio Nelson.
Así se germinó la Batalla de Trafalgar, un almirante británico, Horatio Nelson con las ideas muy claras, y un almirante francés al mando de la flota aliada, Villeneuve, improvisando sus acciones, sin tener nada claro. El 8 de octubre de 1805 tiene lugar una reunión en Cádiz a bordo del buque Bucentaure donde estaban franceses y españoles (Villeneuve al frente de los ingleses y Gravina y Álava al frente de los españoles) para decidir las acciones a tomar. La posición era la siguiente, Villeneuve, asustado por la reprimenda de Napoleón, quería salir a toda costa, la posición sensata la ponía Gravina, consciente de la inferioridad de la flota y de la más que segura derrota más que por la flota británica por el mal tiempo del Golfo de Cádiz en esos momentos. En un principio, Gravina impone su criterio, pero las ansias de reconciliarse con Napoleón de Gravina, al cual Napoleón quería relevar de su mando, propicia que la flota aliada salga del Puerto de Cádiz (33 navío) a encontrarse con la flota británica (27 navíos), era el 19 de octubre de 1805, el día 20 toda la flota aliada se había echo a la mar y se mascaba la tragedia.
20 de Octubre de 1805
En ese momentó comenzó lo que se podría llamar una partida de ajedrez entre Nelson y Villeneuve. A las siete de la tarde del 20 de octubre, la flota aliada avista los buques británicos, una hora más tarde, la línea de batalla estaba formada.
El 21 de octubre por la mañana ñas dps flotas están perfectamente alineadas una frente a otra, Gravina pide a Villeneuve margen de maniobra para poder pillar desprevenida a la flota británica partiendo la línea de batalla, tal y como habían preparado los ingleses, pero el almirante francés lo desaprueba, realizando una maniobra errónea posteriormente, que deja grandes puntos débiles por donde pueden atacar desde la flota británica, algo que el condecorado almirante Nelson no desaprovecha.
A mediodía del 21 de octubre suena el primer cañonazo, era el San Agustín, de la flota aliada, a partir de ahí, cruce de cañonazos, humo, niebla, y una superioridad organizativa de los británicos que declinaban la batalla de su parte, mientras las improvisaciones de Villeneuve iban cavando su propia fosa, una fosa en la que no estaría sólo, ya que la osadía y la prepotencia de Horatio Nelson de estar en el Puente de Mando del Victory con sus condecoraciones le hace ser un blanco fácil, y muere de un disparo, a las 13.25 fue herido, falleció a las 16.30 horas.
Balance
Las pérdidas españolas fueron de 1.022 muertos y 1388 heridos de un total de 11.000 hombres. Los británicos perdieron 500 hombres y 1.300 fueron heridos. Los franceses perdieron 3.400 marineros y 1.200 fueron heridos. 8.000 franceses e italianos fueron capturados.
Esta batalla significó el comienzo del reinado británico en los mares, y una losa para el Imperio de Napoleón, para España, esta batalla significó la pérdida de su potencia naval, y el comienzo del fin del Imperio que un día fue, ya que el no poder proteger las colonias fue un ingrediente muy goloso para que estas comenzaran a independizarse. |